Mostrando entradas con la etiqueta NOVATOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NOVATOS. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de mayo de 2012

TERCER PASO PARA SACAR EL CULO DEL SOFÁ: EL PLAN

http://es.123rf.com/

Les juro que ni por lo más sagrado pensé que jamás me sucedería algo así: me han pedido mi plan de entrenamiento. ¡Mi plan de entrenamiento! Mi amiga Sara, en concreto, ha sido la artífice de tal petición. Y bueno, yo lo comparto gustosamente aunque no creo que sea ninguna maravilla. De hecho, no es más que un refrito de varios que encontré por la red en su día. Lo personalicé para mí y antes de empezar me fijé el objetivo de correr media hora seguida en seis meses. Es muy fácil de seguir, la única regla que hay que mantener a rajatabla es salir a correr tres días a la semana. Y es fácil porque con él es imposible cansarse o tener agujetas hasta el tercer mes, más o menos. Y si no hay sufrimiento, más difícil será tirar la toalla, digo yo.
Como habrán comprendido, este plan supone el TERCER Y DEFINITIVO PASO PARA SACAR EL CULO DEL SOFÁ.


CONSIDERACIONES  PREVIAS:

1.    Yo no soy una experta en deporte, ni en entrenamientos, ni nada por el estilo. Expongo este plan, que es el que yo he seguido, hecho por mí, porque he considerado que me iba bien. Eso no quiere decir que funcione con otras personas.
2.    Sobre la cuestión de si hay que ir al médico antes de empezar, todo el mundo aconseja que sí, sobre todo en personas de cierta edad que nunca hicieron deporte.  Yo tengo alergia a los médicos, no quise hacerme la prueba de esfuerzo ni ninguna otra. Que yo sea una descerebrada no quiere decir que tú tengas que serlo.
3.    Hay que eliminar los conceptos de tiempo y distancia, sobre todo de distancia. Eso sí, aunque los primeros días no corramos más de dos minutos y medio, la sesión completa siempre será mínimo de media hora. Hay que quedarse con la impresión de haber podido correr más.
4.    Sobre el tema de controlar el ritmo cardíaco en general y del uso del pulsómetro en particular, creo que al principio sí debe de usarse. Sobre todo porque solemos empezar corriendo más rápido de lo que deberíamos. De hecho, creo que no se debería empezar a correr sin mirarse las zonas de entrenamiento cardíaco, ya sea por la fórmula normal o la de Karvonen. Pero insisto, yo sólo soy usuaria del running, no experta. Por cierto, cuando digo "correr" quiero decir "trotar", y hacerlo a un ritmo cómodo que permita hablar, aproximadamente al 60 o 70% de la frecuencia cardíaca máxima.
5.    Hay que dejar un día por el medio entre entrenamientos. OBLIGATORIAMENTE.
6.    El plan es elástico y adaptable a cualquier condición física. Solo tienes que empezarlo en el punto en el que tú creas que lo necesitas. Yo parto desde mi principio, puesto que mi forma física hace un año era penosa. Si ves que se te queda cojo, pasa a la fase siguiente. Si ves que se te hace cuesta arriba, prolonga la fase en la que estás dos o tres días más antes de pasar a la siguiente. Corre cuando puedas: mañana, tarde o noche. Nada de rigideces, que si empezamos así a los dos días lo dejas.

VAYAMOS AL PLAN:

PRIMER MES. Objetivo: correr y andar hasta aguantar unos 10 minutos corriendo en series de un minuto.
PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto, cinco veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (2,5 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1minuto, seis veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (3 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto, siete veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (3,5 minutos corriendo)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1. Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto ocho veces. Andar 10 minutos o completar la media hora de ejercicio. (4 minutos corriendo)
DÍA 2: andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto nueve veces. Andar 10 minutos. (4,5 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 10 veces. Andar 10 minutos.(5 minutos corriendo)

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 5 veces; Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. (intercalar las series de 30 con las de 1 m). Andar 10 minutos. (7,5 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 6 veces; Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. (Intercalar). Andar 10 minutos. (8 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. correr 30 segundos-andar 1 minuto 6 veces. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 6 veces (intercalar). Andar 10 minutos. (9 minutos corriendo)

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 7 veces. Andar 10 minutos (7 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 8 veces. Andar 10 minutos. (8 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 10 veces. Andar 10 minutos. (10 minutos corriendo)

SEGUNDO MES. Objetivo: correr-andar hasta aguantar unos 20 minutos en series de dos, tres, o cuatro minutos. Siempre se empezará y acabará andando 10 minutos.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 8 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 2 veces. (total: 12 minutos)
DÍA 2: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 7 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 3 veces. (total: 13 minutos)
DÍA 3: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 6 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 4 veces. (total: 14 minutos)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 5 veces. (total: 15 minutos)
DÍA 2: correr 2 minutos-andar 3 minutos 7 veces (total: 14 minutos)
DÍA 3: correr 2 minutos-andar 3 minutos 8 veces (total: 16 minutos)

TERCERA  SEMANA:
DÍA 1: correr 2 minutos-andar 3 minutos 9 veces (Total: 18 minutos)
DÍA 2: Correr 2 minutos-andar 3 minutos 10 veces. (Total, 20 minutos)
DÍA 3: correr 2 minutos-andar 3 minutos 5 veces+correr 3 minutos-andar 3 minutos 3 veces (intercalar las series de 2 con las de 3 minutos). Total: 19 minutos.

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: correr 2 minutos-andar 3 minutos 4 veces+correr 3 minutos-andar 3 minutos 4 veces (intercalar). Total: 20 minutos.
DÍA 2: correr 3 minutos-andar 3 minutos 6 veces (total: 18 minutos)
DÍA 3: correr 3 minutos-andar 3 minutos 7 veces (total: 21 minutos)


TERCER MES. Objetivo: correr unos 30 minutos en series de 5, 7 y 10 minutos. Seguimos andando 10 minutos al principio y al final.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 4 veces. (20 minutos)
DÍA 2: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 5 veces (25 minutos)
DÍA 3: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 6 veces (30 minutos)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 3 veces. Correr 7 minutos 1 vez. (22 minutos)
DÍA 2: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 vces. Correr 7 minutos-andar 3 minutos 2 veces.(24 minutos)
DÍA 3: Correr 7 minutos 3 veces (andar 3 minutos entre series). Total: 21 minutos.

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos. (20 minutos)
DÍA 2: correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos (20 minutos)
DÍA 3: Correr 7 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos (24 minutos)

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: correr 10 minutos-andar 3 minutos- correr 5 minutos y andar 3 minutos 2 veces-correr 10 minutos (30 minutos)
DÍA 2: correr 10 minutos-andar 3 minutos- correr 5 minutos y andar 3 minutos 2 veces-correr 10 minutos (30 minutos)
DÍA 3: Correr 10 minutos 3 veces. Dejar unos 3-4m entre las series. Total: 30 minutos.


CUARTO MES. Objetivo: correr 40 minutos.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: correr 10 minutos 3 veces
DÍA 2: correr 10 minutos 3 veces
DÍA 3: correr 15 minutos-andar 3 minutos-correr 10 minutos-andar 3 minutos-correr 5 minutos.

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 15 minutos 2 veces
DÍA 2: correr 15 minutos 2 veces-andar 5 minutos- correr 5 minutos.
DÍA 3: correr 10 minutos 3 veces-andar 5 minutos-correr 10 minutos.

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 10 minutos-andar-correr 20 minutos-andar-correr 10 minutos.
DÍA 2: Correr 15 minutos 2 veces. Correr 10 minutos.
DÍA 3: Correr 10 minutos 4 veces.

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: Correr 20 minutos 2 veces.
DÍA 2: Correr 15 minutos 2 veces. Correr 10 minutos.
DÍA 3: Correr 10 minutos 4 veces.

QUINTO MES. Objetivo: correr media hora seguida. 
Empezar corriendo 20 minutos seguidos y subir cada día 5 minutos hasta lograr la media hora. A partir de entonces es mejor empezar a medir la distancia que se corre y aumentar entre 500 m y un kilómetro al mes. Y, por supuesto, ha llegado el momento de redefinir objetivos, ya sea en tiempo o en distancia, pero se acabó andar. A partir de ahora, por lo menos dos días a la semana hay que correr toda la distancia elegida de un tirón. ¡Suerte!








lunes, 27 de febrero de 2012

¡AHORA SÍ!: BENEFICIOS DEL RUNNING

Imagen cortesía de www.vitonica.com
Los chalados que nos dedicamos a correr no lo hacemos porque sí. Suele haber un motivo concreto para empezar: sacarse las arrobas de encima, bajar el colesterol, despejar la mente... pero llega un momento en que hay un enganche físico y psicológico al asunto, a la vez que empiezan a verse unos beneficios concretos. Hay muchas páginas de internet que prometen el oro y el moro, estoy pensando en una en concreto que poco menos que garantizaba que corriendo acabarías siendo un clon de Angelina Jolie o cualquier otra cachonda que se te venga a la cabeza. Pues tampoco es así. Yo sólo puedo hablar de la feria según me va en ella, así que contaré qué he visto yo de positivo en el asunto. Algo habrá sido, porque si no no seguiría dándole a la zapatilla ¿no?
Bien, lo primero que se nota, quizá unos pocos días después de empezar a correr es un bienestar tremendo. Lo notarán sobre todo los fumadores, supongo, y es un aumento de la capacidad respiratoria, ese poder llegar "hasta el final". Los no fumadores pueden llegar hasta el final cuando quieran, que para eso no fuman. El placer de notarlo después de muchos años está restringido a los que le damos al vicio. Por cierto, correr no quita las ganas. De fumar, digo.
Lo segundo para mí fue un descenso evidente del nerviosismo. Teniendo en cuenta que tenía la perpetua sensación de tener un elefante sentado en mi plexo solar (un nudo de angustia, supongo) y que ésta desaparecía por lo menos durante el rato que iba a trotar, pues estaba deseando que llegara el momento. Dejé de notar esa desagradable sensación por completo más o menos a los tres meses. Y no sólo eso, ahora soy mucho más reflexiva para todo, me pienso todod os veces y procuro no agobiarme por las cosas, pues me he dado cuenta de que todo acaba teniendo solución. Al correr libero toda la maldita adrenalina que me envenena el cerebro.
¿Se duerme mejor? Bueno, yo no soy de mal dormir. Los días que llego muy cascada del trote no suelo dormir bien y sueño que corro y no llego a ningún sitio y cosas de lo más extrañas. Pero ya no me suelo levantar cansada, lo que me lleva a:
Adiós al cansancio, eso sí. Aunque aún me toca pasar la prueba de fuego de la puta astenia primaveral (y a estas alturas ya debería tener síntomas) he de decir que en otoño ni me enteré del cambio de estación por primera vez en muchos años. En general, sobrellevo mucho mejor la jornada que antes. Tampoco tengo esas pájaras que me daban después de comer, que me quedaba dormida en el sofá con el mando a distancia en la mano y la baba colgando.
Bueno, todos estos son beneficios que, como he dicho, empecé a notar muy pronto. Pero hete aquí que un día empecé a darme cuenta de que se me marcaban los abdominales de la cintura, cosa que me hizo mucha ilusión, como comprenderán. La barriga fue el primer sitio donde noté cambios musculares. Para bien, se entiende. Lo siguiente fue notarlo en el culo, y después en la parte trasera del muslo. Como contrapartida diré que si el running tiene efectos positivos sobre la celulitis yo no lo he notado, o, por lo menos, no lo he notado demasiado. Si tu culo tiene más cráteres que la luna, pues lo siento mucho pero lo más probable es que los siga teniendo.
Siguiendo con la frivolité de lo físico: el tan cacareado bajón de peso en mi caso brilla por su ausencia, aunque quizá sea porque no necesito bajar nada. Eso sí es una vendida de moto: correr no adelgaza, o, por lo menos, no lo hace si no se acompaña de una dieta. Y para quemar grasa hay que correr un montonazo de tiempo, cosa que he empezado a hacer ahora (hoy, una hora y diez minutos). Así que ya os contaré dentro de unos meses. La parte buena es que tampoco se engorda si se sigue comiendo lo de siempre, y que los excesos se purgan antes. Dicen que los efectos en el peso se notan a muy largo plazo, como un año o así. Lo que es cierto es que después de una hora corriendo y tras haber quemado quinientas calorías no te apetece joderlo todo engullendo como el ogro del cuento. Resultado: tus hábitos alimenticios mejoran. Yo ahora soy adicta al muesli, comida de hámster, quién me lo iba a decir.
Verdad como una casa: los beneficios sobre la piel. Y eso no lo digo yo, lo dicen los demás que hacía tiempo que no me veían. Me notan un cutis estupendo. Hombre, tanto oxígeno tenía que servir para algo.  No es que se planchen las arrugas, pero sí que se tiene la piel más tersa y sin granos, pues te limpias de toxinas.
En cuanto al descenso en número de catarros y demás, no he notado gran cosa, aunque tampoco soy muy propensa. Este invierno llevo dos, lo normal. Lo que sí hace el running, como cualquier otro ejercicio, es obligarte a soltar una cantidad monstruosa de mucosidad, lo que despeja la nariz bastante y es de lo más asqueroso. También puedes hacerte campeón mundial de lanzamiento de gargajo, yo ya soy una alumna aventajada, ya no recuerdo cómo los primeros días me escupía los pies.
Quizá el mejor efecto para mí, siempre que no me propase con las pulsaciones, como dije en la entrada anterior, ha sido la desaparición casi completa de mis asquerosas migrañas. La parte mala es que cuando tengo una mi umbral de tolerancia al dolor ha bajado considerablemente, porque a lo bueno se acostumbra uno enseguida. Para las del sonsonete de: "cariño, esta noche no, que me duele la cabeza", la maldita jaqueca será ya sólo un recuerdo. Mejor que vayan inventándose otra excusa. Y otro efecto que he notado: ir a correr la noche anterior a una juerga disminuye considerablemente los efectos negativos de la misma: adiós resacas. Como contrapartida, la carga brutal de oxígeno que tiene tu cuerpo te hace tolerar muchísimo mejor la ingesta de alcohol, así que la cosa puede llegar a ser lo comido por lo servido.
Y un último beneficio: como decimos en mi tierra: xente con xente. Correr te da ganas de empezar a hacer otras cosas los días que no corres, como caminar a paso rápido, o sacar la bici del trastero, o ir un rato a la piscina. ¡Incluso largarte a un parque geriátrico a probar las máquinas para los abueletes! Que me lo digan a mí...

martes, 7 de febrero de 2012

NO TODO EL MONTE ES ORÉGANO: EFECTOS ADVERSOS DEL RUNNING

foto cortesía de ARASAAC
            Hola, queridos vagos. Vaticiné que no todo eran los mundos de yupi en esto del running ¿no? Creo que ha llegado el momento de hablar un poco de los efectos secundarios indeseables de este deporte, que los hay, y que con un poco de cuidado son evitables. La mayoría de ellos nacen de un exceso de entusiasmo cuando el runner neófito se cree Haile Gebrselassie. Aún yo, tortuga asmática por excelencia, he tenido la desgracia de sufrir unos cuantos, de los que hablaré a continuación.
            AGUJETAS: El efecto más inmediato son las odiosas agujetas. Es esa asquerosa sensación de que miles de enanos te están pinchando con agudos alfileres diminutos. ¿Son evitables? En parte sí, sobre todo si se empieza con mucha moderación (ya sabéis, correr 30 segundos/andar 1 minuto). Yo no las sufrí hasta que empecé a correr unos diez minutos seguidos. Lo lógico es pensar que las que más sufrirán esos efectos serán las piernas, puesto que es lo que más se usa, pero al correr ponemos en marcha el 70% de la musculatura de nuestro cuerpo, así que no te extrañe que te aparezcan en los sitios más inverosímiles. A mí me martirizaron los abdominales durante la friolera de seis meses, aún no hace mucho que dejé de tener agujetas por fin. Dicen los expertos (vulgo listos de los cojones) que hay que sufrirlas durante unos tres meses, según la forma física del sujeto. Yo tardé el doble. Y no confundir con el dolor que te pueda entrar después de correr, no es lo mismo. Uno puede llegar hecho polvo con las piernas como si fueran gelatina y al día siguiente estar como nuevo cuando la noche anterior pensaría que no iba a poder salir de la cama ni harto grifa. El remedio contra las agujetas es no dejar de hacer ejercicio y acabarán yéndose por sí solas.
            JAMACUCOS: Otro efecto indeseable son los mareos y bajadas de tensión, ya sea por demasiado calor o por correr excedido de pulsaciones, error muy frecuente en los principiantes. Combinando correr con andar muy poco tiempo es difícil que suceda, pero no imposible. Uno no debe pasar del 60 o 70% de su frecuencia cardíaca máxima. La mejor solución es correr con pulsómetro y dejarse de historias, que a partir de 20 euros los hay, aunque cutres. Como lo que nos interesa es que mida el ritmo cardíaco y no necesitamos más chuminadas, con uno de baratillo nos llega. La otra opción es intentar hablar sin jadear al correr, pero si vas solo corres el riesgo de que te tomen por loco. También puedes buscarte el pulso en el cuello o en la muñeca mientras con el segundero del reloj cuentas el tiempo, tú mismo. Ante cualquier molestia, mareo, taquicardia, sofoco, ahogo o similar, hay que parar, lo normal es reponerse del jamacuco, pero también podría ser síntoma de algo más grave. Aviso a navegantes migrañosos: el exceso de ritmo cardíaco puede dar lugar a un ataque de migraña salvaje, que me lo digan a mí, que hasta tres veces he vuelto a casa con la visión lateral seriamente perjudicada por las auras que preceden al migrañón por andar haciendo el gilipollas con las pulsaciones. A veces la migraña subsiguiente me ha tenido apartada de las zapas hasta cuatro días.
            AGOTAMIENTO: El exceso de euforia puede llevarte a correr todos los días porque ves que puedes con ello, sobre todo al principio, cuando sólo corres cuatro o cinco minutos. ¡Craso error! No tardarás en caer en brazos del agotamiento y a lo mejor lo dejas para siempre. Entrena a días alternos y si los días que no vas estás como si tuvieras una piraña en los calzoncillos, vete a caminar, simplemente, o a nadar, o a andar en bicicleta.
            LESIONES: correr es un deporte de alto impacto. A lo mejor no lo notas, pero cada vez que los pies están en el aire y tocan el suelo, tus piernas aguantan un mogollón de veces tu peso. Las lesiones suelen aparecer tarde o temprano. Tú alégrate, que por ahora lo tienes todo nuevo. Varias son las formas de evitarlas: correr en piso blando (cosa que a lo mejor no puedes hacer porque lo que te queda más cerca es asfalto), correr con zapatillas que tengan buena amortiguación (eso sí puedes hacerlo), correr intentando levantar lo menos posible los pies del suelo y a pasos cortos, y, sobre todas las cosas, calentar y estirar los músculos antes y después, cosa horrible, porque al llegar lo único que te apetece es pegarte una ducha y después un buen homenaje gastronómico. Al principio se puede calentar andando un rato, simplemente, pero los estiramientos de después deberían hacerse siempre. Yo aparte de estirar me echo crema de efecto frío en mi zona sensible: las espinillas. Otra opción es echarse hielo, pero no estoy por la labor, y menos en pleno invierno. Ojo al dato, tengo muchos amigos que han quedado en el dique seco por la periostitis o por la fascitis plantar. Si tenías alguna lesión secreta, y a cierta edad todos las tenemos, ahora saldrá a la luz, la muy cabrona. En mi caso, una distensión del ligamento lateral en la rodilla izquierda que no sé cómo me hice hace años y que me empezó a dar la lata a raíz de correr. Desde que uso el método Galloway ha dejado de molestarme. De todos modos, nunca se debería correr lesionado y hay que parar ante el menor dolor.
            NERVIOSISMO E INSOMNIO. No hablo en broma. Ya he dicho alguna vez que correr produce euforia. Y a mucha gente le da insomnio si lo hace a última hora de la tarde. Si es tu caso, elige otro horario. Lo mejor es seguir el horario que marque el cuerpo. Hay gente que no soporta correr por la mañana. El consejo es válido para todo lo demás: escucha a tu cuerpo y hazle caso. A no ser que tu cuerpo te diga: "quédate en el sofá y sigue criando culo". En ese caso, pasa de él como de la mierda. La próxima semana, la parte buena del asunto, los beneficios. Abur, vagorrunners.


martes, 31 de enero de 2012

SEGUNDO PASO PARA LEVANTAR EL CULO DEL SOFÁ


imagen cortesía de www.ahorrodiario.com

Hola, querido vago. Prometí que volvería para martillear tu conciencia como un jodido Pepito Grillo y aquí estoy. ¿Qué tal te ha ido desde la última vez que nos vimos? ¿Me hiciste caso? ¿Has empezado a mover el culo? Si es así, felicidades. Pongámonos en lo mejor: has comenzado a andar un poquito, te sientes bien y te apetece empezar ya a andar un poco más rápido o incluso correr (no mucho, recuerda, puedes herniarte). ¡Fantástico!

La mala noticia es que quizá en este momento empezarás a escuchar cantos de sirenas. No sirenas cualquiera, no, sino unas sirenas especialmente atractivas de sedosos cabellos rubios, enormes ojos azules y tetas enormes y turgentes. Te llamarán con voz de lo más convincente para que te quedes en el sofá con ellas y, consecuentemente, tu culo siga creciendo. A ellas les importa un carajo, de cintura para abajo son peces y no les crece el culo. Pero a ti sí. Y en ese momento inventarás toda suerte de excusas y pretextos para no salir a correr/andar. Verbigracia:

1. No sé correr. ¿Que no? Si quieres te meto en casa cualquier cosa que te de mucho miedo: una tarántula, una víbora de los pantanos, un tigre de bengala, un violador del Ensanche, ya verás cómo sí sabes correr.

2. Me da vergüenza. Anda, alma de cántaro. ¿Pero tú te crees de verdad que pudiendo recrear la vista en nalgas respingonas, torsos musculados como tabletas de chocolate, pectorales que apuntan al cielo, piernas torneadas, vientres firmes (es el cuerpo que suelen tener los corredores habituales) alguien se va a fijar en ti? Estás de coña... Si esto no te convence, cógete el coche y vete a correr a algún desierto hasta que pierdas la vergüenza.

3. Hace frío. ¿Y para qué coño está la ropa, pregunto yo? Ponte encima toda la que creas que vas a necesitar, aunque la mitad te sobrará al cabo de un rato. Más que llevar mucha ropa encima es mejor "cerrar escotillas", abriga más llevar guantes, gorro y una braga al cuello (sí, se llaman así, qué le vamos a hacer) que ponerse dos sudaderas. Ah, abrigarse para sudar sólo hará que te deshidrates, no te hará adelgazar.

4. Hace calor. Ahí sí que no te puedo ayudar. Si hace mucho calor ya no te podrás quitar más cosas, aunque siempre puedes llevar una botella de agua e ir tirándotela por encima. De todos modos, estamos en enero ¿qué carajo me estás contando? Para cuando llegue el calor ya estarás enganchado al running y el calor te importará una mierda. En cualquier caso, procura siempre correr con la fresca, bien a primera hora de la mañana o a última de la tarde.

5. Estoy cansad@. Por supuesto que lo estás. Cansado de no hacer nada. Cansado de que la huella de tu culo en el sofá sea cada día más grande. Cuando vengas de correr también estarás cansado, pero será otro tipo de cansancio, no ese cansancio asqueroso que tienes cuando llegas de trabajar, arrastrando los pies y tu cada vez más enorme culo. Es un cansancio agradable que te hace dormir toda la noche de un tirón. En los días siguientes el cansancio dará paso a una energía ilimitada.

6. No tengo tiempo. Nada que objetar, en esta vida moderna que nos enloquece. Pero date cuenta de que por ahora no necesitas mucho, unos 20-25 minutos por sesión. Para cuando necesites más ya estarás enganchado y sacarás el tiempo de debajo de las piedras, como hago yo.

7. No tengo equipo. No, por ahí sí que no paso. Unas zapas las tiene cualquiera, un pantalón cómodo de andar por casa, también, y una sudadera vieja. Y si no, hay tiendas y/o mercadillos donde te haces con ambas cosas por quince euros. Doy por hecho que las zapas ya las tienes, y por ahora no hace falta que te compres unas específicas de running. Ya te las autorregalarás cuando estés enganchado.

8. Tengo mucho trabajo. Sí, y como no hagas una pausa para desconectar, tu eficiencia bajará muchos puntos. Correr aclara las ideas y refresca el cerebro. Lo recarga de oxígeno.

9. No tengo con quién dejar a los niños. Muchas veces yo tampoco, pero mi bicho va en su patinete y yo voy corriendo. Así los dos hacemos ejercicio. ¡Y anda que no me encuentro progenitores por mi recorrido habitual corriendo mientras empujan el cochecito de su bebé, incluso muchos los llevan a las carreras populares!

10. No tengo motivación. Bueno, si estás leyendo esto, es que alguna tienes. ¿Motivación? Levántate la camiseta delante de un espejo y mírate bien. Ahí la encontrarás, para bien o para mal.

            ¿Has dejado de escuchar a las sirenas tetonas? ¡Perfecto! Levanta el culo. Nos veremos en una próxima entrega. Besazos, vaguete.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

PRIMER PASO PARA SACAR EL CULO DEL SOFÁ

No es nada fácil empezar con una actividad que en un principio no va a resultar gratificante ni nos va a aportar beneficios visibles inmediatos. No por echarte una carrera de cinco minutos vas a notar a la vuelta que te ha bajado la barriga. Eso constituye una excusa perfecta para no dejar el sofá y seguir perreando mando a distancia en mano. ¿Cómo empezar poniendo lo mínimo de tu parte?
1. Vete a dar un paseo por una zona donde suela haber corredores. No me vengas con gilipolleces, en todas partes hay alguna zona donde la gente corre. Afortunadamente, no todo el mundo es tan vago como tú.

2. A los diez minutos siéntate en un banco, no vaya a ser que te hernies con tanto ejercicio. Fúmate un pitillo (opcional). Respira profundamente y observa el entorno.

3. Fíjate en los corredores que pasan por tu lado mientras tú disfrutas de tu pitillo (opcional). Pasarán tres o cuatro machacas cuya sola vista te producirá cansancio. De vez en cuando, pasará alguien trotando a muy baja velocidad, ¡podría ser yo! y pensarás: "quizás yo podría correr así, con mucho entrenamiento, por supuesto". Mira el pitillo con asco y tíralo. Nota cómo te remuerde la conciencia.

4. Vuélvete para casa. Repite toda esta operación al día siguiente, y al otro, y al otro. Así hasta que consigas andar una media hora tres o cuatro veces a la semana. Procura que sea con unas zapatillas decentes, no con los zapatitos que usas para salir de marcha los sábados.

5. Cuando te sientas preparado, ponte ropa cómoda y lleva un reloj con segundero. Camina diez minutos y después intenta correr treinta segundos, despacio. Anda un minuto y corre otros treinta segundos. Así hasta que hayas completado dos minutos corriendo, es decir, cuatro series. Vuélvete para casa congratulándote por no haberte muerto.

6. Repite el paso 5 dos días más, dejando un día por el medio para que tus oxidados músculos se recuperen del esfuerzo.

En el próximo post os contaré cuál es el segundo paso para sacar el culo del sofá.