viernes, 20 de julio de 2012

14 de Julio: Carrera beer runners en La Coruña

Foto propiedad de mi amigo Bruno
Aquí estoy con mi amigo Bruno, más superfeliz que Belén Esteban, tras acabar la primera carrera en España de la iniciativa Beer runners, que aúna el placer de beber cerveza con el de correr. No soy yo muy aficionada al zumo de cebada, me suele dar dolor de cabeza, pero por una carrerita bebo cianuro si hace falta, así que allá fui, un poco a ciegas, porque me olía yo que no iba a haber mucha convocatoria, así que hice coincidir el día de la carrera con uno de entrenamiento por si no había peña suficiente. En caso de que no se celebrara o cualquier cosa, me hacía los 5 km que me correspondían ese día y vía.
Amaneció un sábado cochambroso como solo puede serlo cuando hace mal verano en Galicia. La carrera salía de la Torre de Hércules, que dista de mi casa 3 km justos. Salí de casa dispuesta a ir andando hasta allí y... ¿a que no saben qué sucedió en cuanto puse un pie en la acera? Se puso a llover a lo bestia, sí, que es lo mío, correr bajo la lluvia, que estoy gafada, coño... así que me fui refugiando por los soportales mientras pude (odio andar bajo la lluvia, que no correr), y en cuanto se acabaron decidí ir corriendo hasta la torre para que se me hiciera más corto, un par de kilometrillos nada más y a trote muy cochinero.

Llegué a la torre y me encuentro una muy modesta representación de corredores protegiéndose de las inclemencias en la marquesina del autobús. Como no llevaba gafas ni siquiera vi a las chicas que informaban de la carrera hasta que casi las piso. Me dieron una pulsera identificativa y nos fuimos a la línea de salida. Allí me encontré a Bruno, que lleva corriendo más o menos el mismo tiempo que yo pero como es bastante más joven que la que suscribe y además no tiene vicios, pues en vez de correr, vuela. Suertudo él. No me encontré con ningún otro conocido. En cuanto dieron la salida, dejó de llover.

La carrera era un chollo para iniciarse: según la organización, 4 km. No llevé el GPS, pero lo medí luego porque es parte de mi recorrido habitual y llegaba a los 3,5 malamente. Y era un chollo, digo, porque era toda cuesta abajo. Dieron la salida y empecé a gambear a todo lo que me daban las piernas. Cuando vi que no era capaz de ir más despacio y que el pulsómetro empezaba a pitar, aflojé el paso y me acoplé a dos chicos que llevaban un ritmo que me pareció fácil de seguir. En cualquier caso, acabé la carrera en 18' 35". Cuando empecé a correr en ese tiempo sólo era capaz de completar unos dos kilómetros y medio.

Al llegar a la meta nos invitaron a una caña y pinchitos. He leído por el facebook que además regalaron una camiseta y un condón... supongo que por si a algun@ de los casi cien que corrimos le quedaban fuerzas para seguir corriendo por la noche, jejeje.

En fin, que no estuvo mal la carrerita. Me encantan estas chorraditas de pocos kilómetros, van muy bien para medir tus progresos. Beer runners organiza carreras este verano en varias ciudades de España. A lo mejor alguna os queda cerca. ¿Os animáis?

miércoles, 11 de julio de 2012

UN AÑO CORRIENDO. EMPIEZA LA ERA 2.0

Carrera contra el cáncer
foto: bodymore.blogspot.com
Estoy muy contenta. La constancia no es mi principal virtud y he de confesar que me canso pronto de las cosas, al igual que me entusiasmo con ellas al principio. Hoy hace doce meses que me dedico a esto del running y después de un año posteando mis humildes progresos creo que puedo afirmar que no sólo no tengo la menor intención de dejarlo, sino que además pienso mejorar durante los próximos doce meses, para lo cual ya he empezado mi nuevo plan de entrenamiento hace apenas quince días, aprovechando que estoy de vacaciones y puedo "disfrutar" a placer del nuevo lotazo de agujetas, que ya creía olvidadas. El otro día hasta me tuve que tomar una aspirina, porque cuando me desperté tenía el "síndrome de Astérix", es decir, creí que el cielo se había desplomado sobre mi cabeza, o sobre mis costillas, mis piernas, etc. Soy masoquista: me gustan las agujetas en su justa medida. Y me gustan sobre todo porque eso es lo único que tengo: agujetas. Desde que corro no he vuelto a tener ni una sola contractura de cervicales o de lumbares, que eran mi caballo de batalla. He olvidado que un día tuve fisioterapeuta y todo.



Maratón do Salnés.
Foto: Colexio Abrente.
Los milagros no existen, eso está claro, cada vez soy más fan de la constancia y la disciplina. Eso es lo que me ha llevado a pasar en doce meses de ser una completa sedentaria a una corredora aficionada capaz de trotar diez kilómetros seguidos. Gracias a un plan completamente personalizado basado en correr/andar y no cansarme. Y yo que me conformaba con ser capaz de correr veinte minutillos o media hora seguida... Pues no señor, quiero más, mucho más. Porque esto es un no parar y no hay techo, una vez conseguida una meta, hay que ir por otra, así no se pierde la ilusión. Como ya dije en otra entrada, el objetivo para este año será correr los diez mil en una hora. Empieza, pues, la era 2.0. Considero que mi fondo ya está hecho desde el momento en que puedo corer casi hora y media seguida, así que ahora hay que reducir los tiempos. El plan es el lógico en estos casos: combinar las salidas a distintas distancias y velocidades y un poco de fartlek o cambios de ritmo. A partir de septiembre empezaré a entrenar sobre diez kilómetros porque tengo carrera en octubre. Durante el verano entreno sobre ocho, un día lento y otro rápido, y otro día sobre cinco a la velocidad que sea capaz de soportar.

Pero bueno, hagamos un poco de historia, aunque, la verdad, la he contado ochocientas veces, jaja.
Entrenando de tarde por el Lérez.
Foto: Fata Morgana
Tras años de convivencia con un runner del que no se me había pegado absolutamente nada, me decidí a correr porque tenía muchos ataques de ansiedad. Sí, de esos que dan con opresión en el pecho, etc, etc. Un día que estaba tumbada al sol me dio un arrebato, me levanté y me di una vuelta corriendo por el perímetro de mi casa. Pobre de mí, los últimos 20 metros iba boqueando... pero como vi que sobrevivía me decidí a hacerme un plan y a cumplirlo a rajatabla, y así hasta hoy. Si de algo me alegro infinito es de haber empezado en verano, porque fui capaz de seguirlo a pesar de las juergas, las copas, los pitillos, las paellas y churrascadas, los tintos de verano y las alevosas nocturnidades. Eso hizo que en invierno perseverara en el asunto, con la vida mucho más ordenada. Cumplí mi primer objetivo, el de correr media hora seguida, dos meses antes de lo previsto. Ese día lloré. Aparte de las oposiciones, era la primera vez en mi vida que conseguía algo a base de esfuerzo y trabajo continuado, de disciplina cuartelera, de salir mis tres días a la semana sí o sí, sin excusas.


Maratón y 10 km de La Coruña.
Foto: www.riazoratletismo.com
Como ya he dicho otras veces, correr no me ha implicado ninguna renuncia. Era y soy fumadora (cada vez menos, eso sí), bebedora, juerguista de fin de semana, me gusta comer y la buena vida. He dejado que el propio entrenamiento fuera regulando mis malos hábitos. Ahora fumo poco, bebo menos, como mejor y tomo agua por litros. Y, por supuesto, la ansiedad ha desaparecido. Por lo menos sus manifestaciones físicas. En cuanto me noto sobrecargada, zapatillas y a la calle. Afortunadamente, no he sufrido lesiones, pero sí me noto resentida de los ligamentos laterales internos de las rodillas. Al principio tenía muchos dolores en las espinillas que me han ido pasando. Me lo tomo con calma, conozco a bastantes corredores lesionados por exceso de entusiasmo y no quiero entrar en ese club. Los días que no corro no hago nada especial, a veces voy a andar o a nadar y otras me quedo en casa tirada en el sofá. La idea ahora es empezar en serio con los abdominales y con algo de musculación de brazos.

Fue mi marido el que me animó a ir a las carreras populares. A mí me daba vergüenza. De hecho, me anduvo comiendo el coco para que me presentara a una de diez kilómetros en octubre, pero me negué en redondo, sólo llevaba tres meses corriendo y aún no era capaz de hacer 5 km seguidos. Me reservé para la San Silvestre, casi 8 km, y llegué de última, pero muy orgullosa de mí misma. Desde entonces siempre entreno para alguna carrera, porque la verdad es que correr por correr no me hace ninguna gracia, necesito retos. Creo que me quedaré en los 10000 como mi distancia estrella, pero los que saben del tema me dicen que acabaré yendo a alguna media maratón. Yo no me veo, la verdad. 21 kilómetros son muchos kilómetros, pero tampoco me cierro en banda. Entre pitos y flautas, he corrido  cuatro carreras populares este año. Me encanta ir, descargo muchísima adrenalina.


Cruzando la meta de la San Silvestre
Foto:Rialto
Una de las cosas que he hecho, aparte de abrir este blog y dar la brasa con mis logros y los problemas derivados de la práctica del footing, ha sido incentivarme mucho a base de regalitos. Todos los meses, algo de ropa deportiva o algún gadget. Siempre corro con música, es como una droga, y desde diciembre utilizo gps en el móvil. Apunto todas mis salidas: kilometraje, velocidad media, velocidad máxima, pulsaciones medias, pulsaciones máximas... es la única manera de ir viendo el progreso. Antes usaba una hoja excel, ahora lo hago en tiramillas.es. Un día a la semana sigo con lo de correr/andar, sólo que la parte de correr la hago al 90-95% de mi frecuencia cardíaca. Y se nota la mejoría un montón. En cuanto a la ropa, tengo todo un fondo de armario runner, pero todo baratito. Soy fan de Decathlón. Sólo gasto un pastizal en las zapatillas, aunque aún estoy con el primer par. Las cambiaré en septiembre, cuando haga el año que las compré, antes de que terminen las rebajas.

Cruzando la meta con mi amiga Paloma.
Foto: Fata Morgana
 En un año he salido a correr 137 veces. No sé cuántos kilómetros llevo recorridos en total. Desde el 1 de octubre van casi 600. Ahora hago unos 25 a la semana. Empecé corriendo a 9 m el kilómetro. Ahora puedo correr ya a 6.15-6.30 en distancias pequeñas. Algo he mejorado ¿no? El pulso en reposo me ha bajado ostensiblemente, pero lo mejor es la musculatura, mi madre dice que se me han puesto piernas de hombre, pero yo estoy encantada. Y he perdido la vergüenza, completamente. Casi siempre corro sola, es difícil combinar horarios con otra gente que, además, corra al mismo ritmo que tú. Me gusta más correr por la tarde, tengo mal despertar y por la tarde rindo mejor. Y prefiero mil veces correr en invierno que en verano. No soporto el calor, rompo a sudar con facilidad y hay días que el ejercicio es una auténtica tortura. En invierno hay que luchar con el frío, pero es mucho más llevadero, sólo es cuestión de ponerse capas. Si hace calor llega un momento en que no puedes sacarte nada más y el rendimiento se resiente. Raras veces me he quedado en casa por frío o lluvia, pero el calor sí que me tira para atrás.

¿Que si lo voy a celebrar? Sí, por supuesto: corriendo este sábado 4 kilómetros en esta iniciativa: http://www.beerrunners.es/. ¡Y eso que no me gusta mucho la cerveza! Y creo que no habrá regalito de celebración, que estamos en crisis. Por lo menos correr es gratis, ya es un consuelo.






jueves, 14 de junio de 2012

ONCE MESES CORRIENDO: ME TOMO UN DESCANSO


Imagen: www.granadablogs.com
Ufff, casi un año ya, qué rápido se me ha pasado. Un año desafiando todos los elementos, lluvia, frío, sol, viento, abulia, apatía, pereza, dolores y agujetas varios... y cuando ya estoy a punto para el cumpleaños, voy y me tomo un descanso. Precisamente el otro día en la página de facebook de la revista Runner´s world preguntaban a la peña si descansaban o no y yo contesté un NO rotundo, jaja. Pues me tuve que comer las palabras, porque al día siguiente así, a lo tonto, me cogí diez días de descanso. Lo necesitaba, me lo pedía el cuerpo. Y este martes retomé en plan suave y con muy poco acierto por mi parte, todo hay que decirlo. Porque junio es un mes maldito para mí, es fin de curso y me agobio sola, aunque después me dé tiempo a hacer todo. En mi cabeza se dispara el chip del estrés y no lo puedo remediar. Total, que los días que me tocaba salir a correr me quedé en la cama sobando, para qué voy a mentir. Y muy bien que me vino, por cierto. No es la primera vez que lo hago, pero en invierno, si no iba por la mañana, lo hacía al mediodía y tan ricamente. Pero es que ahora no se puede correr al mediodía, ni siquiera aquí, que hace un tiempo de mierda. Hace ya demasiado calor. Es lo que hay y no me arrepiento, a pesar de que he perdido facultades, o eso me parece a mí, que soy un pus. Creo que he hecho bien, teniendo en cuenta que me espera un plan espartano a partir de julio, con cuatro salidas a la semana a distintos ritmos. ¿Lo soportaré?

Y es que en los últimos meses he notado una gran mejoría gracias a eso: combinar distintas velocidades. Aparte de que combate el peligrosísimo riesgo de aburrimiento (y, consecuentemente, de abandono), entrenar a distintos ritmos evita adocenarse y que el cuerpo se acostumbre a hacer siempre lo mismo. Mucho renegaba yo del Galloway, pero está claro que es bastante efectivo dedicarle un día a la semana. Hasta ahora ese día me dedicaba a correr/andar simplemente. Ahora ya lo hago en un rango específico de velocidad, jugando con las pulsaciones. Hoy, por ejemplo, me dediqué a correr a 6.30 hasta llegar a las 160 pulsaciones y después a andar hasta bajarlas a 120. ¿Que cómo sé que corro a 6.30? Gracias a la lista de reproducción musical, que lleva temas que suenan a unos 148 bpm, ya hablé de eso en otra ocasión. A medida que vaya aumentando la velocidad en las salidas de 5 y 10 km, iré cambiando la lista de reproducción a 6, 5.30, etc.  Estoy empezando a un ritmo muy suave, como cuando me inicié en esto del running. Visto que once meses después no he abandonado, está claro que conmigo la suavidad funciona.

No creo que haga gran cosa en las cuatro semanas que quedan hasta mi runnercumpleaños, aparte de retomar el ritmo y preparar la tarta. A ver qué hacéis vosotros entretanto, vagorrunners. Nos vemos prontito

lunes, 21 de mayo de 2012

TERCER PASO PARA SACAR EL CULO DEL SOFÁ: EL PLAN

http://es.123rf.com/

Les juro que ni por lo más sagrado pensé que jamás me sucedería algo así: me han pedido mi plan de entrenamiento. ¡Mi plan de entrenamiento! Mi amiga Sara, en concreto, ha sido la artífice de tal petición. Y bueno, yo lo comparto gustosamente aunque no creo que sea ninguna maravilla. De hecho, no es más que un refrito de varios que encontré por la red en su día. Lo personalicé para mí y antes de empezar me fijé el objetivo de correr media hora seguida en seis meses. Es muy fácil de seguir, la única regla que hay que mantener a rajatabla es salir a correr tres días a la semana. Y es fácil porque con él es imposible cansarse o tener agujetas hasta el tercer mes, más o menos. Y si no hay sufrimiento, más difícil será tirar la toalla, digo yo.
Como habrán comprendido, este plan supone el TERCER Y DEFINITIVO PASO PARA SACAR EL CULO DEL SOFÁ.


CONSIDERACIONES  PREVIAS:

1.    Yo no soy una experta en deporte, ni en entrenamientos, ni nada por el estilo. Expongo este plan, que es el que yo he seguido, hecho por mí, porque he considerado que me iba bien. Eso no quiere decir que funcione con otras personas.
2.    Sobre la cuestión de si hay que ir al médico antes de empezar, todo el mundo aconseja que sí, sobre todo en personas de cierta edad que nunca hicieron deporte.  Yo tengo alergia a los médicos, no quise hacerme la prueba de esfuerzo ni ninguna otra. Que yo sea una descerebrada no quiere decir que tú tengas que serlo.
3.    Hay que eliminar los conceptos de tiempo y distancia, sobre todo de distancia. Eso sí, aunque los primeros días no corramos más de dos minutos y medio, la sesión completa siempre será mínimo de media hora. Hay que quedarse con la impresión de haber podido correr más.
4.    Sobre el tema de controlar el ritmo cardíaco en general y del uso del pulsómetro en particular, creo que al principio sí debe de usarse. Sobre todo porque solemos empezar corriendo más rápido de lo que deberíamos. De hecho, creo que no se debería empezar a correr sin mirarse las zonas de entrenamiento cardíaco, ya sea por la fórmula normal o la de Karvonen. Pero insisto, yo sólo soy usuaria del running, no experta. Por cierto, cuando digo "correr" quiero decir "trotar", y hacerlo a un ritmo cómodo que permita hablar, aproximadamente al 60 o 70% de la frecuencia cardíaca máxima.
5.    Hay que dejar un día por el medio entre entrenamientos. OBLIGATORIAMENTE.
6.    El plan es elástico y adaptable a cualquier condición física. Solo tienes que empezarlo en el punto en el que tú creas que lo necesitas. Yo parto desde mi principio, puesto que mi forma física hace un año era penosa. Si ves que se te queda cojo, pasa a la fase siguiente. Si ves que se te hace cuesta arriba, prolonga la fase en la que estás dos o tres días más antes de pasar a la siguiente. Corre cuando puedas: mañana, tarde o noche. Nada de rigideces, que si empezamos así a los dos días lo dejas.

VAYAMOS AL PLAN:

PRIMER MES. Objetivo: correr y andar hasta aguantar unos 10 minutos corriendo en series de un minuto.
PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto, cinco veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (2,5 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1minuto, seis veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (3 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto, siete veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (3,5 minutos corriendo)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1. Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto ocho veces. Andar 10 minutos o completar la media hora de ejercicio. (4 minutos corriendo)
DÍA 2: andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto nueve veces. Andar 10 minutos. (4,5 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 10 veces. Andar 10 minutos.(5 minutos corriendo)

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 5 veces; Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. (intercalar las series de 30 con las de 1 m). Andar 10 minutos. (7,5 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 6 veces; Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. (Intercalar). Andar 10 minutos. (8 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. correr 30 segundos-andar 1 minuto 6 veces. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 6 veces (intercalar). Andar 10 minutos. (9 minutos corriendo)

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 7 veces. Andar 10 minutos (7 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 8 veces. Andar 10 minutos. (8 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 10 veces. Andar 10 minutos. (10 minutos corriendo)

SEGUNDO MES. Objetivo: correr-andar hasta aguantar unos 20 minutos en series de dos, tres, o cuatro minutos. Siempre se empezará y acabará andando 10 minutos.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 8 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 2 veces. (total: 12 minutos)
DÍA 2: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 7 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 3 veces. (total: 13 minutos)
DÍA 3: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 6 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 4 veces. (total: 14 minutos)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 5 veces. (total: 15 minutos)
DÍA 2: correr 2 minutos-andar 3 minutos 7 veces (total: 14 minutos)
DÍA 3: correr 2 minutos-andar 3 minutos 8 veces (total: 16 minutos)

TERCERA  SEMANA:
DÍA 1: correr 2 minutos-andar 3 minutos 9 veces (Total: 18 minutos)
DÍA 2: Correr 2 minutos-andar 3 minutos 10 veces. (Total, 20 minutos)
DÍA 3: correr 2 minutos-andar 3 minutos 5 veces+correr 3 minutos-andar 3 minutos 3 veces (intercalar las series de 2 con las de 3 minutos). Total: 19 minutos.

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: correr 2 minutos-andar 3 minutos 4 veces+correr 3 minutos-andar 3 minutos 4 veces (intercalar). Total: 20 minutos.
DÍA 2: correr 3 minutos-andar 3 minutos 6 veces (total: 18 minutos)
DÍA 3: correr 3 minutos-andar 3 minutos 7 veces (total: 21 minutos)


TERCER MES. Objetivo: correr unos 30 minutos en series de 5, 7 y 10 minutos. Seguimos andando 10 minutos al principio y al final.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 4 veces. (20 minutos)
DÍA 2: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 5 veces (25 minutos)
DÍA 3: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 6 veces (30 minutos)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 3 veces. Correr 7 minutos 1 vez. (22 minutos)
DÍA 2: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 vces. Correr 7 minutos-andar 3 minutos 2 veces.(24 minutos)
DÍA 3: Correr 7 minutos 3 veces (andar 3 minutos entre series). Total: 21 minutos.

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos. (20 minutos)
DÍA 2: correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos (20 minutos)
DÍA 3: Correr 7 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos (24 minutos)

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: correr 10 minutos-andar 3 minutos- correr 5 minutos y andar 3 minutos 2 veces-correr 10 minutos (30 minutos)
DÍA 2: correr 10 minutos-andar 3 minutos- correr 5 minutos y andar 3 minutos 2 veces-correr 10 minutos (30 minutos)
DÍA 3: Correr 10 minutos 3 veces. Dejar unos 3-4m entre las series. Total: 30 minutos.


CUARTO MES. Objetivo: correr 40 minutos.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: correr 10 minutos 3 veces
DÍA 2: correr 10 minutos 3 veces
DÍA 3: correr 15 minutos-andar 3 minutos-correr 10 minutos-andar 3 minutos-correr 5 minutos.

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 15 minutos 2 veces
DÍA 2: correr 15 minutos 2 veces-andar 5 minutos- correr 5 minutos.
DÍA 3: correr 10 minutos 3 veces-andar 5 minutos-correr 10 minutos.

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 10 minutos-andar-correr 20 minutos-andar-correr 10 minutos.
DÍA 2: Correr 15 minutos 2 veces. Correr 10 minutos.
DÍA 3: Correr 10 minutos 4 veces.

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: Correr 20 minutos 2 veces.
DÍA 2: Correr 15 minutos 2 veces. Correr 10 minutos.
DÍA 3: Correr 10 minutos 4 veces.

QUINTO MES. Objetivo: correr media hora seguida. 
Empezar corriendo 20 minutos seguidos y subir cada día 5 minutos hasta lograr la media hora. A partir de entonces es mejor empezar a medir la distancia que se corre y aumentar entre 500 m y un kilómetro al mes. Y, por supuesto, ha llegado el momento de redefinir objetivos, ya sea en tiempo o en distancia, pero se acabó andar. A partir de ahora, por lo menos dos días a la semana hay que correr toda la distancia elegida de un tirón. ¡Suerte!








CONTRA EL CÁNCER CORRO... Y NO ME CONOZCO

Tenía que ir... ¿a quién no le mola una carrera solidaria? En mi caso estaba más que motivada: el cáncer se llevó en su día a mi padre y a mi hermano, así que... ¡a dejarse las piernas! A pesar de estar toda la semana hecha un pus, con restos de gripe, cansancio y un poco de mala leche.


El dorsal que me tocó en suerte me pareció premonitorio y así se lo dije a mi marido. El objetivo, pues ése: correr a 7:00 el kilómetro. Es decir, 5 kilómetros en 35 minutos. En la última simulación que había hecho sobre esa distancia no había conseguido bajar de 37 minutos. No sabía yo que algo me iba a dar alas a los pies. La convocatoria fue un éxito: muchísima participación, un día precioso, ni frío ni calor, no hacía viento, un sol estupendo y el paisaje incomparable ¿qué más se puede pedir? Y eso que hasta esa misma mañana el pronóstico anunciaba frío y lluvia. La organización pidió que todos lleváramos la camiseta solidaria puesta y la mayoría obedeció sin rechistar.

Mi marido no corría esta vez, así que por una vez cambiamos los papeles y él se encargó del reportaje fotográfico. Yo, por mi parte, había quedado para correr con mis amigos Paloma y Antonio, que se ofrecieron amablemente a ir a mi ritmo a pesar de que saben que soy una tortuga coja. Gracias a ellos la carrera se me pasó en un pispás. Esta vez, decidí que era mucho mejor hacerme amiga de la de la pistola en vez de pelearme, como el día del maratón. Así que nos sacamos una foto para la posteridad




 Nunca había corrido acompañada y la experiencia fue todo un éxito. No sólo por ir entretenida (aunque yo poco podía hablar) sino también porque Antonio nos iba marcando el ritmo e incluso nos tuvo que frenar en algún momento por un exceso de entusiasmo. Cuando quisimos acordar, ya estaba ahí la meta.

Total, que de los 35 minutos que me había planteado, me sobraron 3. ¡Por fin he conseguido meterme en los 6 m por kilómetro! Mi marido casi se pierde mi llegada, me esperaba un poco más tarde. Así que me dijo: "está claro que todavía no te conoces". Y le di toda la razón. Va a resultar que puedo correr un poco más rápido de lo que yo pensaba. Y eso abre todo un mundo de posibilidades ¿verdad? A pesar de haber corrido a bastante más de lo que tengo acostumbrado, fue una carrera de lo más cómoda, sin demasiado cansancio y sin el menor dolor de piernas. ¡Un éxito! 

martes, 15 de mayo de 2012

DIEZ MESES CORRIENDO: POTENCIAL VS. TÉCNICA (CRÓNICA DE MI ÚLTIMA CARRERA)

imagen cortesía de tiempodealtibajos.blogspot.com
Aquí estoy, nada puntual este mes y para no contar casi ningún logro, puesto que la gripe/resfriado/hemophilus influenzae o como coño se llame se ha cebado conmigo y no he podido salir demasiado. A lo mejor es que esto de correr no protege de los bichos tanto como dicen, a saber... el caso es que aunque he estado bastante en el dique seco, el viernes pasado fui a una carrera escolar. Sí, habéis leído bien: a una carrera escolar. Soy profe y como sabía que hacía falta gente para acompañar a los chavales que iban a correr, pedí que me llevaran. De hecho, era voluntario y me sorprendió la cantidad de chavales que se apuntaron a correr. Me sorprendió porque ninguno de mis alumnos corre habitualmente. Juegan al fútbol y practican deportes lúdicos o de equipo, pero correr, lo que se dice correr, no corren, y sin embargo, se apuntaron.
Os podéis imaginar que ante una recua de pulmones y piernas nuevecitos desde el primer momento imaginé que no tenía nada que hacer y que, como siempre, quedaría relegada a los últimos puestos. Os dejo con la intriga hasta el final de la crónica.
Total, que el viernes por la mañana, con un día bastante nublado nos dirigimos a Portonovo a eso de las diez de la mañana. Había un montón de categorías para correr. Nosotros éramos cadetes (hasta 16 años) y aficionados (de 16 en adelante, yo incluida). Creo que menda lerenda era la participante con más años. Mis chavales se portaron maravillosamente, y eso que los pobres no corrieron hasta las doce y cuarto. ¡Dos horas de espera! El recorrido eran 3900 metros y no sabíamos el trazado que tenía. Casi mejor, porque si lo llegamos a saber a lo mejor no vamos. Cuestas, cuestas, y más cuestas. De regalo, un calorazo de 30 grados con un sol de justicia que tuvo que salir justo cuando nos tocaba correr a nosotros.
La carrera fue corta, pero una auténtica tortura. Fui todo el tiempo con una de mis alumnas, decididas ambas a no andar. Pues bien: no pudimos. Aguantamos las dos primeras cuestas mientras algunos a nuestro alrededor empezaban a andar e incluso a retirarse por pinchazos en los gemelos, pero llegó un momento en que nuestras caras parecían dos semáforos en rojo y en un par de tramos, anduvimos. De todos modos, me dio tiempo de reflexionar: habían salido casi todos como búfalos en una estampida en cuanto dieron la salida y la mayoría no pudo gestionar sus fuerzas. Una chica que iba delante de nosotros vomitó aparatosamente. Iba haciendo continuos cambios de ritmo. Otro de mis alumnos está con muletas porque se fastidió ambos gemelos. ¡Por cuatro kilómetros! Yo seré una tortuga y mi técnica no es buena, pero la paciencia que me han dado los años me ha enseñado a dosificarme. Siempre digo que correr es para adultos. Así que llegué reventada, porque sí que me dejé llevar por el ritmo de la carrera, pero llegué. Y conseguí bajar el tiempo en 30 segundos cada kilómetro. Lo cual me lleva a pensar que debo de tener el umbral anaeróbico bastante más alto de lo que pensaba y de lo que dicen las tablas. Por una vez quedé en mitad  de la tabla y de las 19 de mi categoría quedé de 11. Y llegué antes que muchas cadetes que llevaron medalla.
Como anécdota diré que un retaco de unos seis años que no me conocía de nada me gritó para animarme: "venga, que aunque seas vieja aún puedes ganar". Verídico. Cada día me gusta más Herodes.
En fin, el domingo corro mi última carrera de la temporada: cinco kilómetros para apoyar la lucha contra en cáncer. Y después, a rediseñar entrenamiento. ¡Hasta la próxima, vagorunners!

miércoles, 25 de abril de 2012

CRÁPULA vs. RUNNER

FOTO: www.enelmonte.com
Créanme que me ha costado encontrar la imagen que acompaña a esta entrada, pero al final lo conseguí. Tecleé "corredor borracho" y me salieron un montón de imágenes de los Sanfermines y de Amy Winehouse (¿?). Entonces recordé que mi amiga Paloma me había hablado sobre la maratón de Burdeos, famosa al parecer por dar queso y vino en el avituallamiento en vez de los aburridos Aquarius y geles. En cuanto le di a "buscar", me salió esta graciosa imagen que resume perfectamente el contenido de esta entrada.
Conversación entre mi marido y yo, un viernes por la noche cualquiera:
-¿Qué tal te ha ido hoy?
-Bien, corrí diez kilómetros sin dificultad. Me duelen las piernas, pero bueno... ¿y tú?
-También bien, veinte kilómetros en hora y media. Me molestan un poco los abductores. Voy a pedir otro vino ¿Tú quieres?
-Por supuesto. Te espero fuera que voy a fumar. Lío uno para ti, ¿verdad?
¡Menuda contradicción! Dos sesudos adultos hablando de sus respectivos entrenamientos mientras fuman y beben. Lo que me lleva a preguntarme: ¿Se puede ser camándula y runner al mismo tiempo? Los entendidos en el tema dirán, por supuesto, que no. Pero resulta que yo conozco a una buena porción de corredores a los que sólo veo en las carreras y copeando de noche, con premeditación y alevosía, así que no soy la única que lo hace, y ya se sabe, mal de muchos, consuelo de tontos.

Lo que más gracia me hace es que si un señor de 50 años bebedor/fumador se pega una pachanguita de fútbol con los colegas el domingo por la mañana nadie se inmuta, pero en cuanto dices que corres varios días a la semana, todo dios se echa las manos a la cabeza, se rasga las vestiduras, te condena a muerte sin juicio previo y cuando quieres acordar, estás en el paredón esperando a recibir el tiro de gracia. Y no es por nada, pero me parece que llevando un entrenamiento suave y continuo tienes menos boletos para caer fulminado que jugando una hora a la semana. Todo depende de lo que uno quiera y la visión que tenga de correr. Yo no vivo de eso, sino que es una actividad más de las muchas que configuran mi sistema de vida, así que no permito que interfiera más de lo necesario. A partir de cierta edad algo hay que hacer para mantenerse en forma, se fume o no, se beba o no, se salga o no. Otra cosa es entrenar en serio o dedicarse profesionalmente al tema. Al de correr, no al de crapulear.

Pero claro, uno empieza a hacer esa actividad tan sana y gratificante y un día se le ocurre apuntarse a una carrera. Y hace muy mal tiempo, claro. Y su mal tiempo lo achaca a su mala vida, claro. Y entonces se replantea todo, claro. Y, por supuesto, se culpabiliza. Y empieza a fumar menos y a beber menos. Y después, a cuidar un poco más lo que come. Y a la que te despistes, ¡zas! vas camino de convertirte en un vigoréxico que ya no hace planes para los fines de semana, porque cada uno de ellos tiene una prueba en nosedónde, lo cual me parece muy bien, pero no es lo que quiero para mí. No es lo que quiero para mí, pero resulta que tengo tasado el tabaco y el alcohol, y prohibición absoluta sobre ciertas comidas, como la fritanga, la comida basura, los alimentos precocinados y los postres con harina. ¿Que quién me lo ha prohibido? Yo misma. ¿Que por qué? Porque si no taso el tabaco y el alcohol no mejoro, y porque si acabo de quemar 500 calorías me da pena reponerlas en cinco minutos devorando un trozo de tarta. Ya me veo cualquier día de éstos tirándome a las mancuernas como una loca. Jamás había salido menos en mi vida que estas navidades y esta semana santa. ¡Y tan ricamente, oiga! En mi última carrera me invitaron a un cumpleaños la noche anterior... ¡Y dije que no! ¿Qué me está pasando?  ¿Qué clase de alien me ha abducido? ¿Alguien tiene una buena receta de galletas de avena? ¡¡¡Socorrooooo!!!