jueves, 14 de junio de 2012

ONCE MESES CORRIENDO: ME TOMO UN DESCANSO


Imagen: www.granadablogs.com
Ufff, casi un año ya, qué rápido se me ha pasado. Un año desafiando todos los elementos, lluvia, frío, sol, viento, abulia, apatía, pereza, dolores y agujetas varios... y cuando ya estoy a punto para el cumpleaños, voy y me tomo un descanso. Precisamente el otro día en la página de facebook de la revista Runner´s world preguntaban a la peña si descansaban o no y yo contesté un NO rotundo, jaja. Pues me tuve que comer las palabras, porque al día siguiente así, a lo tonto, me cogí diez días de descanso. Lo necesitaba, me lo pedía el cuerpo. Y este martes retomé en plan suave y con muy poco acierto por mi parte, todo hay que decirlo. Porque junio es un mes maldito para mí, es fin de curso y me agobio sola, aunque después me dé tiempo a hacer todo. En mi cabeza se dispara el chip del estrés y no lo puedo remediar. Total, que los días que me tocaba salir a correr me quedé en la cama sobando, para qué voy a mentir. Y muy bien que me vino, por cierto. No es la primera vez que lo hago, pero en invierno, si no iba por la mañana, lo hacía al mediodía y tan ricamente. Pero es que ahora no se puede correr al mediodía, ni siquiera aquí, que hace un tiempo de mierda. Hace ya demasiado calor. Es lo que hay y no me arrepiento, a pesar de que he perdido facultades, o eso me parece a mí, que soy un pus. Creo que he hecho bien, teniendo en cuenta que me espera un plan espartano a partir de julio, con cuatro salidas a la semana a distintos ritmos. ¿Lo soportaré?

Y es que en los últimos meses he notado una gran mejoría gracias a eso: combinar distintas velocidades. Aparte de que combate el peligrosísimo riesgo de aburrimiento (y, consecuentemente, de abandono), entrenar a distintos ritmos evita adocenarse y que el cuerpo se acostumbre a hacer siempre lo mismo. Mucho renegaba yo del Galloway, pero está claro que es bastante efectivo dedicarle un día a la semana. Hasta ahora ese día me dedicaba a correr/andar simplemente. Ahora ya lo hago en un rango específico de velocidad, jugando con las pulsaciones. Hoy, por ejemplo, me dediqué a correr a 6.30 hasta llegar a las 160 pulsaciones y después a andar hasta bajarlas a 120. ¿Que cómo sé que corro a 6.30? Gracias a la lista de reproducción musical, que lleva temas que suenan a unos 148 bpm, ya hablé de eso en otra ocasión. A medida que vaya aumentando la velocidad en las salidas de 5 y 10 km, iré cambiando la lista de reproducción a 6, 5.30, etc.  Estoy empezando a un ritmo muy suave, como cuando me inicié en esto del running. Visto que once meses después no he abandonado, está claro que conmigo la suavidad funciona.

No creo que haga gran cosa en las cuatro semanas que quedan hasta mi runnercumpleaños, aparte de retomar el ritmo y preparar la tarta. A ver qué hacéis vosotros entretanto, vagorrunners. Nos vemos prontito

lunes, 21 de mayo de 2012

TERCER PASO PARA SACAR EL CULO DEL SOFÁ: EL PLAN

http://es.123rf.com/

Les juro que ni por lo más sagrado pensé que jamás me sucedería algo así: me han pedido mi plan de entrenamiento. ¡Mi plan de entrenamiento! Mi amiga Sara, en concreto, ha sido la artífice de tal petición. Y bueno, yo lo comparto gustosamente aunque no creo que sea ninguna maravilla. De hecho, no es más que un refrito de varios que encontré por la red en su día. Lo personalicé para mí y antes de empezar me fijé el objetivo de correr media hora seguida en seis meses. Es muy fácil de seguir, la única regla que hay que mantener a rajatabla es salir a correr tres días a la semana. Y es fácil porque con él es imposible cansarse o tener agujetas hasta el tercer mes, más o menos. Y si no hay sufrimiento, más difícil será tirar la toalla, digo yo.
Como habrán comprendido, este plan supone el TERCER Y DEFINITIVO PASO PARA SACAR EL CULO DEL SOFÁ.


CONSIDERACIONES  PREVIAS:

1.    Yo no soy una experta en deporte, ni en entrenamientos, ni nada por el estilo. Expongo este plan, que es el que yo he seguido, hecho por mí, porque he considerado que me iba bien. Eso no quiere decir que funcione con otras personas.
2.    Sobre la cuestión de si hay que ir al médico antes de empezar, todo el mundo aconseja que sí, sobre todo en personas de cierta edad que nunca hicieron deporte.  Yo tengo alergia a los médicos, no quise hacerme la prueba de esfuerzo ni ninguna otra. Que yo sea una descerebrada no quiere decir que tú tengas que serlo.
3.    Hay que eliminar los conceptos de tiempo y distancia, sobre todo de distancia. Eso sí, aunque los primeros días no corramos más de dos minutos y medio, la sesión completa siempre será mínimo de media hora. Hay que quedarse con la impresión de haber podido correr más.
4.    Sobre el tema de controlar el ritmo cardíaco en general y del uso del pulsómetro en particular, creo que al principio sí debe de usarse. Sobre todo porque solemos empezar corriendo más rápido de lo que deberíamos. De hecho, creo que no se debería empezar a correr sin mirarse las zonas de entrenamiento cardíaco, ya sea por la fórmula normal o la de Karvonen. Pero insisto, yo sólo soy usuaria del running, no experta. Por cierto, cuando digo "correr" quiero decir "trotar", y hacerlo a un ritmo cómodo que permita hablar, aproximadamente al 60 o 70% de la frecuencia cardíaca máxima.
5.    Hay que dejar un día por el medio entre entrenamientos. OBLIGATORIAMENTE.
6.    El plan es elástico y adaptable a cualquier condición física. Solo tienes que empezarlo en el punto en el que tú creas que lo necesitas. Yo parto desde mi principio, puesto que mi forma física hace un año era penosa. Si ves que se te queda cojo, pasa a la fase siguiente. Si ves que se te hace cuesta arriba, prolonga la fase en la que estás dos o tres días más antes de pasar a la siguiente. Corre cuando puedas: mañana, tarde o noche. Nada de rigideces, que si empezamos así a los dos días lo dejas.

VAYAMOS AL PLAN:

PRIMER MES. Objetivo: correr y andar hasta aguantar unos 10 minutos corriendo en series de un minuto.
PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto, cinco veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (2,5 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1minuto, seis veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (3 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto, siete veces. Andar 10 minutos o hasta completar la media hora de ejercicio. (3,5 minutos corriendo)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1. Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto ocho veces. Andar 10 minutos o completar la media hora de ejercicio. (4 minutos corriendo)
DÍA 2: andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto nueve veces. Andar 10 minutos. (4,5 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 10 veces. Andar 10 minutos.(5 minutos corriendo)

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 5 veces; Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. (intercalar las series de 30 con las de 1 m). Andar 10 minutos. (7,5 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 30 segundos-andar 1 minuto 6 veces; Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. (Intercalar). Andar 10 minutos. (8 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. correr 30 segundos-andar 1 minuto 6 veces. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 6 veces (intercalar). Andar 10 minutos. (9 minutos corriendo)

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 7 veces. Andar 10 minutos (7 minutos corriendo)
DÍA 2: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 8 veces. Andar 10 minutos. (8 minutos corriendo)
DÍA 3: Andar 10 minutos. Correr 1 minuto-andar 2 minutos 10 veces. Andar 10 minutos. (10 minutos corriendo)

SEGUNDO MES. Objetivo: correr-andar hasta aguantar unos 20 minutos en series de dos, tres, o cuatro minutos. Siempre se empezará y acabará andando 10 minutos.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 8 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 2 veces. (total: 12 minutos)
DÍA 2: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 7 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 3 veces. (total: 13 minutos)
DÍA 3: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 6 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 4 veces. (total: 14 minutos)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 1 minuto-andar 2 minutos 5 veces. Correr 2 minutos-andar 3 minutos 5 veces. (total: 15 minutos)
DÍA 2: correr 2 minutos-andar 3 minutos 7 veces (total: 14 minutos)
DÍA 3: correr 2 minutos-andar 3 minutos 8 veces (total: 16 minutos)

TERCERA  SEMANA:
DÍA 1: correr 2 minutos-andar 3 minutos 9 veces (Total: 18 minutos)
DÍA 2: Correr 2 minutos-andar 3 minutos 10 veces. (Total, 20 minutos)
DÍA 3: correr 2 minutos-andar 3 minutos 5 veces+correr 3 minutos-andar 3 minutos 3 veces (intercalar las series de 2 con las de 3 minutos). Total: 19 minutos.

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: correr 2 minutos-andar 3 minutos 4 veces+correr 3 minutos-andar 3 minutos 4 veces (intercalar). Total: 20 minutos.
DÍA 2: correr 3 minutos-andar 3 minutos 6 veces (total: 18 minutos)
DÍA 3: correr 3 minutos-andar 3 minutos 7 veces (total: 21 minutos)


TERCER MES. Objetivo: correr unos 30 minutos en series de 5, 7 y 10 minutos. Seguimos andando 10 minutos al principio y al final.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 4 veces. (20 minutos)
DÍA 2: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 5 veces (25 minutos)
DÍA 3: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 6 veces (30 minutos)

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 3 veces. Correr 7 minutos 1 vez. (22 minutos)
DÍA 2: Correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 vces. Correr 7 minutos-andar 3 minutos 2 veces.(24 minutos)
DÍA 3: Correr 7 minutos 3 veces (andar 3 minutos entre series). Total: 21 minutos.

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos. (20 minutos)
DÍA 2: correr 5 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos (20 minutos)
DÍA 3: Correr 7 minutos-andar 3 minutos 2 veces. Correr 10 minutos (24 minutos)

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: correr 10 minutos-andar 3 minutos- correr 5 minutos y andar 3 minutos 2 veces-correr 10 minutos (30 minutos)
DÍA 2: correr 10 minutos-andar 3 minutos- correr 5 minutos y andar 3 minutos 2 veces-correr 10 minutos (30 minutos)
DÍA 3: Correr 10 minutos 3 veces. Dejar unos 3-4m entre las series. Total: 30 minutos.


CUARTO MES. Objetivo: correr 40 minutos.

PRIMERA SEMANA:
DÍA 1: correr 10 minutos 3 veces
DÍA 2: correr 10 minutos 3 veces
DÍA 3: correr 15 minutos-andar 3 minutos-correr 10 minutos-andar 3 minutos-correr 5 minutos.

SEGUNDA SEMANA:
DÍA 1: Correr 15 minutos 2 veces
DÍA 2: correr 15 minutos 2 veces-andar 5 minutos- correr 5 minutos.
DÍA 3: correr 10 minutos 3 veces-andar 5 minutos-correr 10 minutos.

TERCERA SEMANA:
DÍA 1: Correr 10 minutos-andar-correr 20 minutos-andar-correr 10 minutos.
DÍA 2: Correr 15 minutos 2 veces. Correr 10 minutos.
DÍA 3: Correr 10 minutos 4 veces.

CUARTA SEMANA:
DÍA 1: Correr 20 minutos 2 veces.
DÍA 2: Correr 15 minutos 2 veces. Correr 10 minutos.
DÍA 3: Correr 10 minutos 4 veces.

QUINTO MES. Objetivo: correr media hora seguida. 
Empezar corriendo 20 minutos seguidos y subir cada día 5 minutos hasta lograr la media hora. A partir de entonces es mejor empezar a medir la distancia que se corre y aumentar entre 500 m y un kilómetro al mes. Y, por supuesto, ha llegado el momento de redefinir objetivos, ya sea en tiempo o en distancia, pero se acabó andar. A partir de ahora, por lo menos dos días a la semana hay que correr toda la distancia elegida de un tirón. ¡Suerte!








CONTRA EL CÁNCER CORRO... Y NO ME CONOZCO

Tenía que ir... ¿a quién no le mola una carrera solidaria? En mi caso estaba más que motivada: el cáncer se llevó en su día a mi padre y a mi hermano, así que... ¡a dejarse las piernas! A pesar de estar toda la semana hecha un pus, con restos de gripe, cansancio y un poco de mala leche.


El dorsal que me tocó en suerte me pareció premonitorio y así se lo dije a mi marido. El objetivo, pues ése: correr a 7:00 el kilómetro. Es decir, 5 kilómetros en 35 minutos. En la última simulación que había hecho sobre esa distancia no había conseguido bajar de 37 minutos. No sabía yo que algo me iba a dar alas a los pies. La convocatoria fue un éxito: muchísima participación, un día precioso, ni frío ni calor, no hacía viento, un sol estupendo y el paisaje incomparable ¿qué más se puede pedir? Y eso que hasta esa misma mañana el pronóstico anunciaba frío y lluvia. La organización pidió que todos lleváramos la camiseta solidaria puesta y la mayoría obedeció sin rechistar.

Mi marido no corría esta vez, así que por una vez cambiamos los papeles y él se encargó del reportaje fotográfico. Yo, por mi parte, había quedado para correr con mis amigos Paloma y Antonio, que se ofrecieron amablemente a ir a mi ritmo a pesar de que saben que soy una tortuga coja. Gracias a ellos la carrera se me pasó en un pispás. Esta vez, decidí que era mucho mejor hacerme amiga de la de la pistola en vez de pelearme, como el día del maratón. Así que nos sacamos una foto para la posteridad




 Nunca había corrido acompañada y la experiencia fue todo un éxito. No sólo por ir entretenida (aunque yo poco podía hablar) sino también porque Antonio nos iba marcando el ritmo e incluso nos tuvo que frenar en algún momento por un exceso de entusiasmo. Cuando quisimos acordar, ya estaba ahí la meta.

Total, que de los 35 minutos que me había planteado, me sobraron 3. ¡Por fin he conseguido meterme en los 6 m por kilómetro! Mi marido casi se pierde mi llegada, me esperaba un poco más tarde. Así que me dijo: "está claro que todavía no te conoces". Y le di toda la razón. Va a resultar que puedo correr un poco más rápido de lo que yo pensaba. Y eso abre todo un mundo de posibilidades ¿verdad? A pesar de haber corrido a bastante más de lo que tengo acostumbrado, fue una carrera de lo más cómoda, sin demasiado cansancio y sin el menor dolor de piernas. ¡Un éxito! 

martes, 15 de mayo de 2012

DIEZ MESES CORRIENDO: POTENCIAL VS. TÉCNICA (CRÓNICA DE MI ÚLTIMA CARRERA)

imagen cortesía de tiempodealtibajos.blogspot.com
Aquí estoy, nada puntual este mes y para no contar casi ningún logro, puesto que la gripe/resfriado/hemophilus influenzae o como coño se llame se ha cebado conmigo y no he podido salir demasiado. A lo mejor es que esto de correr no protege de los bichos tanto como dicen, a saber... el caso es que aunque he estado bastante en el dique seco, el viernes pasado fui a una carrera escolar. Sí, habéis leído bien: a una carrera escolar. Soy profe y como sabía que hacía falta gente para acompañar a los chavales que iban a correr, pedí que me llevaran. De hecho, era voluntario y me sorprendió la cantidad de chavales que se apuntaron a correr. Me sorprendió porque ninguno de mis alumnos corre habitualmente. Juegan al fútbol y practican deportes lúdicos o de equipo, pero correr, lo que se dice correr, no corren, y sin embargo, se apuntaron.
Os podéis imaginar que ante una recua de pulmones y piernas nuevecitos desde el primer momento imaginé que no tenía nada que hacer y que, como siempre, quedaría relegada a los últimos puestos. Os dejo con la intriga hasta el final de la crónica.
Total, que el viernes por la mañana, con un día bastante nublado nos dirigimos a Portonovo a eso de las diez de la mañana. Había un montón de categorías para correr. Nosotros éramos cadetes (hasta 16 años) y aficionados (de 16 en adelante, yo incluida). Creo que menda lerenda era la participante con más años. Mis chavales se portaron maravillosamente, y eso que los pobres no corrieron hasta las doce y cuarto. ¡Dos horas de espera! El recorrido eran 3900 metros y no sabíamos el trazado que tenía. Casi mejor, porque si lo llegamos a saber a lo mejor no vamos. Cuestas, cuestas, y más cuestas. De regalo, un calorazo de 30 grados con un sol de justicia que tuvo que salir justo cuando nos tocaba correr a nosotros.
La carrera fue corta, pero una auténtica tortura. Fui todo el tiempo con una de mis alumnas, decididas ambas a no andar. Pues bien: no pudimos. Aguantamos las dos primeras cuestas mientras algunos a nuestro alrededor empezaban a andar e incluso a retirarse por pinchazos en los gemelos, pero llegó un momento en que nuestras caras parecían dos semáforos en rojo y en un par de tramos, anduvimos. De todos modos, me dio tiempo de reflexionar: habían salido casi todos como búfalos en una estampida en cuanto dieron la salida y la mayoría no pudo gestionar sus fuerzas. Una chica que iba delante de nosotros vomitó aparatosamente. Iba haciendo continuos cambios de ritmo. Otro de mis alumnos está con muletas porque se fastidió ambos gemelos. ¡Por cuatro kilómetros! Yo seré una tortuga y mi técnica no es buena, pero la paciencia que me han dado los años me ha enseñado a dosificarme. Siempre digo que correr es para adultos. Así que llegué reventada, porque sí que me dejé llevar por el ritmo de la carrera, pero llegué. Y conseguí bajar el tiempo en 30 segundos cada kilómetro. Lo cual me lleva a pensar que debo de tener el umbral anaeróbico bastante más alto de lo que pensaba y de lo que dicen las tablas. Por una vez quedé en mitad  de la tabla y de las 19 de mi categoría quedé de 11. Y llegué antes que muchas cadetes que llevaron medalla.
Como anécdota diré que un retaco de unos seis años que no me conocía de nada me gritó para animarme: "venga, que aunque seas vieja aún puedes ganar". Verídico. Cada día me gusta más Herodes.
En fin, el domingo corro mi última carrera de la temporada: cinco kilómetros para apoyar la lucha contra en cáncer. Y después, a rediseñar entrenamiento. ¡Hasta la próxima, vagorunners!

miércoles, 25 de abril de 2012

CRÁPULA vs. RUNNER

FOTO: www.enelmonte.com
Créanme que me ha costado encontrar la imagen que acompaña a esta entrada, pero al final lo conseguí. Tecleé "corredor borracho" y me salieron un montón de imágenes de los Sanfermines y de Amy Winehouse (¿?). Entonces recordé que mi amiga Paloma me había hablado sobre la maratón de Burdeos, famosa al parecer por dar queso y vino en el avituallamiento en vez de los aburridos Aquarius y geles. En cuanto le di a "buscar", me salió esta graciosa imagen que resume perfectamente el contenido de esta entrada.
Conversación entre mi marido y yo, un viernes por la noche cualquiera:
-¿Qué tal te ha ido hoy?
-Bien, corrí diez kilómetros sin dificultad. Me duelen las piernas, pero bueno... ¿y tú?
-También bien, veinte kilómetros en hora y media. Me molestan un poco los abductores. Voy a pedir otro vino ¿Tú quieres?
-Por supuesto. Te espero fuera que voy a fumar. Lío uno para ti, ¿verdad?
¡Menuda contradicción! Dos sesudos adultos hablando de sus respectivos entrenamientos mientras fuman y beben. Lo que me lleva a preguntarme: ¿Se puede ser camándula y runner al mismo tiempo? Los entendidos en el tema dirán, por supuesto, que no. Pero resulta que yo conozco a una buena porción de corredores a los que sólo veo en las carreras y copeando de noche, con premeditación y alevosía, así que no soy la única que lo hace, y ya se sabe, mal de muchos, consuelo de tontos.

Lo que más gracia me hace es que si un señor de 50 años bebedor/fumador se pega una pachanguita de fútbol con los colegas el domingo por la mañana nadie se inmuta, pero en cuanto dices que corres varios días a la semana, todo dios se echa las manos a la cabeza, se rasga las vestiduras, te condena a muerte sin juicio previo y cuando quieres acordar, estás en el paredón esperando a recibir el tiro de gracia. Y no es por nada, pero me parece que llevando un entrenamiento suave y continuo tienes menos boletos para caer fulminado que jugando una hora a la semana. Todo depende de lo que uno quiera y la visión que tenga de correr. Yo no vivo de eso, sino que es una actividad más de las muchas que configuran mi sistema de vida, así que no permito que interfiera más de lo necesario. A partir de cierta edad algo hay que hacer para mantenerse en forma, se fume o no, se beba o no, se salga o no. Otra cosa es entrenar en serio o dedicarse profesionalmente al tema. Al de correr, no al de crapulear.

Pero claro, uno empieza a hacer esa actividad tan sana y gratificante y un día se le ocurre apuntarse a una carrera. Y hace muy mal tiempo, claro. Y su mal tiempo lo achaca a su mala vida, claro. Y entonces se replantea todo, claro. Y, por supuesto, se culpabiliza. Y empieza a fumar menos y a beber menos. Y después, a cuidar un poco más lo que come. Y a la que te despistes, ¡zas! vas camino de convertirte en un vigoréxico que ya no hace planes para los fines de semana, porque cada uno de ellos tiene una prueba en nosedónde, lo cual me parece muy bien, pero no es lo que quiero para mí. No es lo que quiero para mí, pero resulta que tengo tasado el tabaco y el alcohol, y prohibición absoluta sobre ciertas comidas, como la fritanga, la comida basura, los alimentos precocinados y los postres con harina. ¿Que quién me lo ha prohibido? Yo misma. ¿Que por qué? Porque si no taso el tabaco y el alcohol no mejoro, y porque si acabo de quemar 500 calorías me da pena reponerlas en cinco minutos devorando un trozo de tarta. Ya me veo cualquier día de éstos tirándome a las mancuernas como una loca. Jamás había salido menos en mi vida que estas navidades y esta semana santa. ¡Y tan ricamente, oiga! En mi última carrera me invitaron a un cumpleaños la noche anterior... ¡Y dije que no! ¿Qué me está pasando?  ¿Qué clase de alien me ha abducido? ¿Alguien tiene una buena receta de galletas de avena? ¡¡¡Socorrooooo!!!



domingo, 15 de abril de 2012

CRÓNICA DE LA I MARATÓN DE LA CORUÑA Y POPULAR 10 KM

Foto propiedad de Fata Morgana
2070. A este número he quedado reducida. Otro número más a añadir a los varios que gobiernan mi vida y la de todo españolito: DNI, NIF, móvil, Seguridad Social... en fin. Ya tengo dos dorsales en mi galería particular. Y unas cuantas agujetas más en mi haber. Que no es lo mismo correr diez kilómetros porque sí que correrlos con otra mucha gente y en condiciones climatológicas espantosas, que es lo que ha pasado hoy. Pero bueno, como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes, que esta crónica va a ser larga y necesita orden y concierto. Contaré de primera mano lo que vi en los 10 kilómetros y de segunda, por boca de mi marido, lo de la maratón.





foto: Federación Galega de Atletismo
Kilómetro 0: suena el despertador a las 7.30, aunque ya estamos despiertos. Yo no he dormido bien, pero por lo menos no me levanto cansada. Un horrible "uuuuuuh" que resuena por el patio acompañado de un sonido de incesante goteo nos indica que las previsiones meteorológicas se han cumplido: lluvia gorda y un viento horroroso. Lo ideal para un día de carrera, vaya.
A las 7.55 salimos de casa para dirigirnos a la salida de la carrera, aproximadamente a kilómetro y medio. Nada más salir del portal notamos la primera bofetada del viento en la cara. Es lo malo de vivir cerca de la playa. También es un adelanto del infierno que nos espera. En la calle hay un follón espantoso: es una zona donde se juntan a tomar la última todos los crápulas del saturday night y aún encima hoy hay derbi futbolístico Celta-Deportivo a las 12.00 zulú. Como dice la canción de Sabina: "ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador". Y yo, por una vez en la vida (y sin que sirva de precedente), estoy del lado de los "buenos". En fin, avanzamos entre la crapulada y a unos quinientos metros de la salida empezamos a animarnos al ver el ambientillo, a pesar de que hace frío y, aunque no llueve, las nubes en lontananza no auguran nada bueno. Pasan corredores protegidos con bolsas de la basura y chubasqueros de los chinos de a un euro. Me parece una idea excelente.
foto: Fata Morgana
8.10. En la salida me espera mi amiga Paloma con su marido. El mío se va a calentar y nosotras nos hacemos unas fotos para la posteridad aprovechando que aún estamos peinadas, por lo menos ella. Me hace mucha ilusión encontrarme con ella, porque nos conocíamos sólo por facebook y resulta que las dos éramos runners aficionadas. Todo el mundo habla de lo mismo: el tiempo, el maldito tiempo, más propio del invierno que de un 15 de abril, que si la carrera hubiera sido hace un mes habríamos tenido un tiempo cojonudo... en fin. Todo es un mar de dudas: que si me dejo el chubasquero, que si tendré calor con el chubasquero, que si llevo el forro polar... los maratonianos parecen tenerlo más claro, hay mucha carne a la vista. Solo de verlos me entra frío.
Foto: Fata Morgana
8.30. Me posiciono para fotografiar la salida de la maratón tras desearle suerte a mi chico. Me cabreo porque un tío grande como un armario de tres cuerpos se me pone delante. Me muero de vergüenza al ver que el tío grande lleva una pistola y que es, por lo tanto, el juez que va a dar la salida. Dispara y se me mete el olor a pólvora hasta el fondo de la nariz. No me gusta el olor a pólvora.




8.55. Ahora me posiciono para salir yo. He perdido de vista a Paloma mientras fui a dejar la bolsa, pero supongo que me la cruzaré luego. Me empato con mi prima Patricia en el cajón de salida, sabiendo que también la perderé de vista en cuanto den el pistoletazo. Corre mucho más rápido que yo, lo cual no es difícil. Por una vez en la vida, el pulsómetro, el ipod y yo funcionamos como un solo hombre y no tengo problemas.

Km 2: enfilamos hacia la playa del Orzán y una ventisca tremebunda acompañada de granizo, sí, ¡granizo!, hacía más de un año que no veía granizar, nos recibe. Es como encajar una enorme bofetada. Acabo de salir y ya voy a 160 pulsaciones. Me pregunto qué coño hago aquí, con lo bien que se estaba calentito en la cama. Me pregunto por qué tanto entrenamiento si en carrera soy incapaz de bajar de las 155 pulsaciones, y eso con suerte. Paloma me ha adelantado hace 500 metros, lo poco que puedo ver, porque el granizo se me mete en los ojos. ¿Cuánto durará la tortura? Unos cuantos metros más. De repente sale el sol, pero el viento no cede. Me adelantan ocho mil personas (corrían unas 1300) y decido concentrarme en la música que he preparado para el evento y olvidarme del resto. Entre los kilómetros 2 y 3 me adelanta el primero de la maratón, con toda la pinta de ser etíope. Él sigue y yo llego a la primera rotonda y doy la vuelta. El viento me dejará en paz durante un kilómetro por lo menos y me empujará el culo. Supongo, porque no miro atrás, que ya voy sola. Un señor me anima y lo obsequio con una sonrisa radiante.
km 4: llego a olvidarme de que estoy en una carrera de lo concentrada que voy en la música y en no subir las pulsaciones. Troto tranquila y feliz a 154 ppm. Casi no me he mojado con la granizada, era tan sólida que ha resbalado todo, menos las zapatillas, que ya van empapadas. Entonces se produce el momento de gloria: el etíope de la maratón me alcanza y, durante un microsegundo, corremos en paralelo. Esto es como las danzas de la muerte, el running aúna al campeón y a la última. ¡Maravilloso! Empiezo a cruzarme con los de la 10, que vienen enfrente, y algunos me saludan y me dan ánimos.
km 5: el momentazo. De repente, una chica me adelanta. Una luz se hace en mi cerebro: no era la última. Esa es la parte buena. La mala es que ahora sí lo soy. Observo a la chica y veo que, por el ritmo que lleva, va forzada y que si no gestiona bien sus fuerzas podré pasarla en algún momento. Procuro no rayarme con el tema y sigo corriendo. Me pongo de mejor humor todavía y al pasar el control de los 5 km vacilo a los chicos de la organización, apostados, qué casualidad, en mi antiguo colegio de EGB:
-Eh, vaya día de mierda -les suelto.
Me llaman de todo, quejica, que no es para tanto. Como llevo los cascos y corro, y ellos están parados, no escucho más. La chica sigue delante de mí y de vez en cuando anda. La pillo al final de la cuesta arriba en el 5.50 y bajo hasta el 6 a toda la hostia que me dan las piernas. En el ipod hace ya rato que suena rock and roll a tope. Me pregunto qué tal le irá a mi marido. En esto que me empiezo a encontrar con los de la maratón y lo busco, pero no lo veo. Algunos ya van andando, y eso que sólo van por el km 18.
Foto propiedad de Jacobo L
Km 7: se acaba la tortura del viento al abandonar el paseo marítimo y sigue luciendo el sol. Estoy feliz y relajada, aunque me duelen las piernas y el culo. Todo soportable. He pasado por delante de la casa de mi cuñada, de mi hermana, de mis tíos y de mi madre sin tener la tentación de subir. Vamos bien. De hecho, cuando veo que sólo quedan tres kilómetros alucino por colores. ¡Se me está pasando rapidísimo! Paso por delante de mi antiguo instituto y, como siempre, le echo la lengua.
Km 8: Ya corro por el centro de La Coruña y el volumen de curiosos animadores ha aumentado considerablemente. Decido darme un baño de masas, porque todo el mundo me anima. Choco manos de niños que me la ofrecen y tiro unos cuantos besos. ¡Esto es divertidísimo! El tráfico es un caos, hay gente corriendo por todas partes pero al mismo tiempo pasan coches. Los polis están de un café que dan miedito. Yo sigo corriendo. Ya no hay quien me baje de las 160 pulsaciones, estoy demasiado eufórica.
Foto: Fata Morgana
Km 9: los amables chicos de la última rotonda me informan de que quedan 1500 metros para la meta. Ahora la calle está llena de gente animando. Voy rodeada de maratonianos por todas partes. A ellos les quedan por lo menos 12 kilómetros. Me río por lo bajini hasta que recuerdo que mi marido está corriendo la maratón. A 500 metros de la meta hay un grupo tocando rock y al pasar por su lado les pido que toquen algo de AC/DC. Me obsequian con la intro de "you shook me all night long". En el 8.500, mientras sonaba el "Whiskey in the jar" de Metallica, me he quitado los cascos para disfrutar de los últimos metros de la carrera y del placer indescriptible de que todo el mundo te anime. Voy a entrar en meta, pero no aprieto el paso. Hace mucho rato que sé que voy a terminar a tiempo. Entro tranquila, aunque muy pasada de pulsaciones. He tardado 1:16 en hacer los diez kilómetros. No me vuelvo a acordar de la chica a la que adelanté hasta que la veo cruzar la meta. Me acerco a ella e intercambiamos impresiones. Hemos llegado de últimas, pero hemos llegado. Nos felicitamos por ello. Aún nos da tiempo de ver llegar a la meta al primer clasificado del maratón, cómo no, el etíope. Aproximadamente en 2:20.

Tras reponerme, coger la bolsa y cambiarme, voy a ver si veo a mi marido de una vez. Y, efectivamente, me lo encuentro en su kilómetro 28, tras 2 horas y 22 minutos de carrera, más fresco que una lechuga.


foto propiedad de Fata Morgana

Entonces me doy cuenta de que no he sudado ni gota, así que el frío debía de ser de los gordos. Comentamos que al pobre le quedan sólo dos kilómetros para encontrarse con lo que los maratonianos llaman "el muro". Aunque después me dijo que no se lo encontró hasta el kilómetro 40. Al que sí me encontré volviendo a casa fue al "tío del mazo":

foto propiedad de Fata Morgana


Y sí, me dio un mazazo en toda la cabeza. Pero no me importó mucho. Ya había entregado el chip.

Conclusiones:

En mi puta vida vuelvo a correr sin música. Lo hice para la San Silvestre y fue un coñazo. Yo con mi ipod a todas partes.
Me congratulo de no haber corrido ni un metro toda la semana anterior. No se me cargaron las espinillas y no me resentí en absoluto.
Mi marido es un crack: acabó en 3:34 y era debutante en maratón. ¿Por qué no se me pegará nada?
¿Merecieron la pena el madrugón, la granizada, las pulsaciones...? Definitivamente sí.





miércoles, 11 de abril de 2012

NUEVE MESES. DIEZ KILÓMETROS. OBJETIVO CONSEGUIDO

imagen propiedad de Fata Morgana
Tiene gracia. Escribo esta entrada en una semana de descanso. La primera que me permito desde que empecé a correr. El domingo tengo mi primera carrera de diez kilómetros y no quiero ir sobrecargada, así que me he tumbado a la bartola. Para la San Silvestre cometí el error de hacer dos salidas la misma semana y en carrera las espinillas me mataron. Así que esta vez descanso, a ver qué pasa.
Me ha ido muy bien este mes y creo que por ahora mi plan funciona. Para evitar quemes innecesarios, fijé las salidas en una hora. Tres a la semana. A distintos ritmos. Los lunes en plan suave, a siete kilómetros por hora. Los miércoles con el Galloway, corriendo hasta las 160 pulsaciones y andando hasta las 120, con lo cual la cosa sale como a 300 m andando y 700 corriendo, y los viernes a ritmo más rápido, entre 150 y 160 ppm, unos ocho kilómetros en una hora. He conseguido bajar a 1:14, cinco minutos menos desde el mes anterior. En total, 120 km de carrera y 20 de senderismo. Sí, me merezco un descanso, qué carajo. Y como el tiempo tampoco acompaña y odio correr bajo una manta de agua, pues no me arrepiento, aunque sí tengo gusanillo y tengo ganas de que llegue el domingo.
Bueno, he conseguido mi segundo objetivo desde que empecé a correr (o el tercero, ya no lo sé), correr una hora seguida y correr diez kilómetros. Y como soy un culo inquieto y necesito retos, ya me planteo el siguiente, que, como se imaginarán, no es más que unir estos dos últimos: correr diez kilómetros en una hora. Y para ello me doy un año. A lo mejor es mucho tiempo, no lo sé. Me gusta ir con calma. Conseguí hacer la media hora seguida tres meses antes de lo que imaginaba, pero ahora es más complicado, puesto que implica correr más rápido manteniendo el mismo ritmo cardíaco. Y si no lo consigo, pues tampoco pasa nada. No voy a dejar de correr por eso. No tendré la siguiente carrera hasta octubre, a no ser que surja algo apetecible entre medias, alguna cosilla de cinco o seis kilómetros, por ejemplo. Y empiezo el reto nuevo el miércoles que viene, que para entonces espero estar completamente recuperada de la carrera.
Hablando de la carrera, parece que va a caer la mundial. Tras dos meses de tiempo seco tiene que venir la lluvia justo ahora. Odio ir poniéndome como un pito. No me importa cuando entreno, me pongo el cortavientos y la gorra y ya está. Pero en carrera el dorsal no puede ir tapado, así que toca ir a cuerpo. Al cabo de un rato, las zapatillas empiezan a hacer "chof" y a pesar bastante más. Esta carrera la organiza la Federación Galega de Atletismo y se han revelado como unos tiquismiquis de cuidado, sobre todo con la maratón que se va a desarrollar paralelamente a la prueba de diez kilómetros (y que es el gran acontecimiento, claro. Los diez kilómetros son de "relleno" por así decirlo): no dejan llevar avituallamiento propio, ni acompañantes en carrera, ni aparatos musicales... ¿quién aguanta 42 kilómetros sin oír música? Yo voy a llevar música igualmente, llevo todo el mes entrenando los viernes con la lista preparada para el evento, con los temas en un determinado orden. Aquí os la dejo, por si resulta inspiradora para alguien. Mucha suerte a todos los que corréis en las diversas carreras que se celebran este finde.